¿VIVIR PARA TRABAJAR O TRABAJAR PARA VIVIR?

¿Vivir para trabajar o trabajar para vivir?
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Si te has planteado alguna vez esta pregunta seguramente haya sido por la sobrecarga de trabajo a la que te has visto expuesto sin saber si te compensaba lo que estabas haciendo.

Debes saber que ninguno de los extremos son positivos, pues el trabajo es indispensable para cubrir nuestras necesidades básicas, pero también debe permitirnos vivir cómodamente, conciliar y ser felices.

Dicho esto, si te planteas el hecho de que merezca la pena, tal vez tu trabajo no tenga el sentido que necesites o te falte motivación. En este punto, para aliviar esta sensación es necesario que reconectes con lo que te gusta de tu trabajo, los aspectos positivos que te ofrece: salario, estabilidad, incentivos, clima laboral, etc.

Además, debes saber que la motivación no llegará sin que la busques. Es normal que al principio todo sea atractivo y retador, pero con el tiempo deberás trabajar en este aspecto, tu motivación intrínseca.

Se trata de una motivación propia que viene con la persona, que se autoestimula y que no requiere de que una persona externa, por ejemplo un jefe, reconozca su trabajo. La motivación intrínseca es aquella que surge gracias a la satisfacción que aporta una tarea en su ejecución. A continuación, te damos algunos consejos para aumentar tu motivación intrínseca:

  • Rodéate de personas motivadas y activas.
  • Evita las compañías quejumbrosas y poco eficientes.
  • Da el mayor sentido posible a todo lo que hagas en tu trabajo. Todas las tareas son importantes y más cuando se trabaja en cadena o en equipo.
  • Haz pausas para combatir el agotamiento.

 

  • Siempre ten en mente la meta general y las metas diarias, pero también sé flexible.
  • Adopta una actitud positiva ante los acontecimientos.
  • Sé proactivo en vez de pasivo.

 

Tal vez si consigues que te guste más tu trabajo o encuentras un mayor sentido a lo que haces, sientas que merece la pena.

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